Ya se fue el 2004. Momento de evaluaciones, de mirar un poco hacia atrás no con la intención de enmendar errores, sino de volver a no comenterlos; no con la intención de revivir lindos momentos, sino procurar volver a tener nuevas alegrías. Es momento de determinar el crecimiento, como cuando los niños se ponen bien paraditos junto al metro que mamá les puso en la pared, y van marcando con sus crayones cuántos centímetros van creciendo día a

(De mi selección de unos cuentos con los que participe en “Valparaíso en 100 palabras”… como no gane, los comparto con Cigarrillo electronico ego al menos)

“¿Una mone’ita pa’ un copete, dama??? Hace frío… pa’ una cañita más que sea…” Parada frente a La Matriz, recordé tiempos de escasez, y encontré una moneda en mi bolsillo. Cuando se la entregué, sus añosos ojos y los surcos de su piel con historias y costras de sal marina, brillaron como cristal, y comprendí que no sólo de pan vive el hombre.

Y sentí que su corazón tenía sabor y color a tinto de garrafa barata, pero que se transformaba en néctar ante sus pies húmedos y cansados. Porque no era pa’él… era pal’ frío acumulado de aqui.

las veintidós horas, afuera del Riquett. Sabía que iba a llegar atrasado, así es que llegué más tarde. Hacía frío, pero pude sentir su calor cuando le faltaban pasos y un par de confesiones para estar frente a mi. Hace tiempo que no lo veía, entonces algo sucedió. Tomé su brazo y subimos por Almirante Montt. En Fetiche, un vino. No hubo más palabras que miradas, no hubo más frustraciones que sensaciones… Sabíamos que no había tiempo, sabíamos que nunca tendríamos tiempo. Sabíamos que nuestra historia era atemporal, no acá, sino mucho, mucho más allá. Pero ahora. Siempre.

Bueno, eso es… pararse al lado del metro que nos puso la vida y ver cuánto crecimos o nos achicamos este año pasado. Creo que es triste vivir día a día sin darse cuenta de nuestros avances y logros, no sólo los materiales que podemos determinarlos metiendo las manos a los bolsillos y contando los reportes del trabajo, sino el crecimiento espiritual, de las verdaderas enseñanzas que nos van dejando el pasar por este mundo:

- Mi país ganó por primera vez oro en las olimpíadas. Es momento de no volver a errar dejando de dar importancia a los deportistas jóvenes llenos de bríos y ganas
- Regiones de Asia sufrió un desastre sin precedentes. Es momento de preparar a las masas a que estas cosas seguirán pasando, y que cada uno de nosotros sepa qué hacer exactamente para guarecer sus vidas
- El Papa está muy enfermo. Es bueno darse un minuto de vez en cuando para rezar no para pedir por su recuperación, porque su cuerpo está cansado y difíclmente de vitalice, sino para agradecer su presencia y palabra durante tantos años, y pedir por que lo que le queda de vida sea plácido y sin dolores. No importa tu docrina ni credo, es un personaje de paz y amor, de esos que escasean en estas épocas